La señal del fin del mundo.

Es visible, es evidente, la humanidad ha entrado en un proceso acelerado y manifiestamente abierto de descomposición y degradación. Las fuerzas que provocan e incentivan la decadencia están a la vista.

Estamos en guerra. Es la guerra de todas las guerras. Es la guerra eterna. Es la guerra entre el bien y el mal plasmada en el mundo físico.

Estamos viviendo aquello que tradicionalmente ha sido conocido como el «Fin del mundo».

Los buenos y los malos son evidentes. Los planes perversos, que estuvieron ocultos por mucho tiempo y conocidos por pocos, comienzan a revelarse claramente ante el mundo.

Poco a poco, la gente comienza a conocer aquello que antes no conocía o se resistía a creer. Es un gran despertar. No es un despertar espiritual, pero es un despertar importante.

La maldad existe y hay personas malvadas que planifican y se ponen de acuerdo. Dicen que esos planes “son buenos” para la humanidad, pero solo son palabras. En los hechos atacan a la humanidad. La gente común y corriente no tiene ninguna importancia y pueden ser sacrificados. Solo importa el objetivo que ellos quieren obtener.

«El fin justifica los medios» dice la frase muy conocida y que ellos aplican cada día. Lo que no es tan conocido y no se dice tanto es que el fin queda contaminado o enaltecido de acuerdo a los medios que se utilicen para lograrlo.

El mal se ha plasmado visiblemente ante la vista de todos. Todo se ha vuelto evidente. Esa es la revelación. Ese es el apocalipsis. Porque apocalipsis no significa otra cosa que revelación.

La revelación es la muestra revelada de la maldad, de sus promotores y simpatizantes, y de sus planes. La revelación produce un despertar global de la humanidad y la conformación de la resistencia. El conocimiento de aquellas cosas que revela la revelación es la verdad que os hará libres.

En épocas pasadas, los malvados fueron aniquilados por las órdenes de Dios. Así está escrito. Cuando el diluvio finalizó y los siniestros de la tierra fueron aniquilados, en ese momento, se pudo ver un arcoíris. Ese arcoíris es una alianza que Dios hizo con la humanidad. La alianza es la promesa de que Dios no volvería a intervenir para destruir a los siniestros. Ahora la humanidad está madura y tiene los recursos. La responsabilidad de deshacerse de los siniestros está en las manos de la gente buena de este mundo, los rectos, los justos, los nobles.

Los textos dicen que Dios dijo: «Cuando vuelva a salir el arcoíris, habrá llegado el momento de exterminar a los culpables. El mundo se salvará gracias a los niños».

El arcoíris ya ha salido. Ese símbolo omnipresente multicolor que está en todas partes, es la señal de que el fin del mundo ha llegado. ¿Quiénes son los culpables? Los que imponen las agendas, los que hacen ingeniería social, los que promueven ideologías fracasadas y tratan de imponer aberraciones, y también los que no hacen eso pero colaboran por acción u omisión. ¿Quiénes son los niños que salvarán al mundo? ¿Qué es un niño? Un niño es muchas cosas, pero en el sentido que estamos hablando aquí un niño es ante todo inocente e ignorante. Y además los niños no tienen la maldad maligna que si tienen muchos adultos.

Entonces los niños son las buenas personas de este mundo que para Dios son niños. Son las buenas personas inocentes e ignorantes. ¿Ignorantes de qué? Ignorantes de Dios, que es la ignorancia verdadera. Todas las cosas del universo son temporales, fantasmales, pueden estar o no estar, pueden existir o no existir. El universo mismo puede desaparecer. Pero Dios es lo único que nunca desaparece, por lo tanto, lo único verdaderamente real es Dios.

Desde el punto de vista más objetivo posible, no importa si usted es un erudito en filosofía, música, matemáticas o lo que sea. La realidad suprema es que el conocimiento máximo es el conocimiento místico profundo, el conocimiento de Dios, el conocimiento vasto y metafísico de los misterios del universo. Quien no posee ese conocimiento es objetivamente ignorante. Para obtener ese conocimiento hay que conocer a Dios y aprender directamente de Él. La única y verdadera ignorancia es no conocer a Dios.

La orden de Dios es exterminar a los culpables. A los culpables de la decadencia y el caos desatado. Los culpables son los que planifican y llevan a cabo agendas y planes políticos que perjudican a la humanidad; y también sus colaboradores.

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